- Estar abierta al cambio
- Saber cubrir las necesidades del mercado
Cuando una empresa no está abierta al cambio y por tanto a las necesidades del mercado, no se actualiza y puede llegar el momento en el que el funcionamiento de esta se tuerza.
Ahí entra en juego el papel de la formación empresarial.
Pongamos un ejemplo sencillo:
"Supongamos que tenemos una empresa en la que todo los calculos se hacen a mano y no hubiera calculadoras.
Está claro que es un instrumento muy útil para realizar calculos complejos y que ahorraría a los trabajadores tiempo y esfuerzo. Pues bién, supongamos que el empresario que dirige la empresa, se niega a introducir este cambio y obliga a sus trabajadores a que continuen realizando su tarea como siempre. Tarde o temprano, otras empresas que si han adoptado el cambio le sacaran ventaja.
Por el contrario, supongamos que nuestro empecinado empresario recibiera la calculadora con los brazos abiertos y este fuera un instrumento difícil de usar. No le quedaría más remedio que enviar a sus trabajadores a recibir un mínimo de formación para saber como enfrentarse a dicho aparato."
Este podría ser un claro ejemplo de como las empresas se adaptan al cambio y cubren las nuevas necesidades que el mercado les ofrece.
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