sábado, 15 de octubre de 2011

Cultura Empresarial...

...07:30 am.
Estoy cabreado.LLego tarde a trabajar.
Los semáforos que encuentro en mi camino parece que no quieren darme la razón y los pillo todos en rojo. Por si fuera poco, me he manchado la camisa hortera del trabajo de café. Lo poco que desayuno me lo echo encima...
08:10 am.
Un día más, llego tarde a trabajar. Maldita sean mis ganas de salir los Jueves por la noche...
En fin.Lo primero qué hago:
Fichar.
Como todos los Viernes, tengo reunión con el jefe y el equipo de la empresa para observar nuestros progresos individuales. Ya deben llevar al menos ocho minutos reunidos.
Me pongo la chapa identificativa y entro en el despacho. Somos pocos, así que se nota que vuelvo a llegar tarde.
El jefe ni siquiera me presta atención al llegar. Eso puede ser bueno o no, no lo sé... Me siento como si estuviera en el instituto, cojones!!!
Tomo asiento y poco a poco me voy sumergiendo en el tema de la reunión:
Balances, trabajo en equipo, compañerismo...
Sin embargo, hay algo que me no me deja respirar tranquilo o que me deja respirar demasiado. Miro a mis compañeros y de pronto caigo.
¡He olvidado ponerme la corbata!
En vez de esta, hay una lustrosa mancha de café que de no ser por mi olvido luciría en la corbata.
Joder, si es que hay días en los que es mejor no levantarse de la cama!!!
13:30 pm
Finalmente, y despues de la reunión, la mañana ha transcurrido tranquila.
Los Viernes salimos a las 14:00 hrs, así que me queda menos para escapar de este asqueroso cubículo, que se supone, nos dá mayor intimidad.Lo que a mi me da son ganas de suicidarme.
De repente, noto algo detrás mía. Es el jefe. Ahora entiendo porque todos los cubos tienen tres paredes y una sola salida. No me puedo zafar, así que me pide que me presente en su despacho dentro de 5 minutos.
Tantos años con él y parece que todavía no lo conozco...
La charla comienza, como siempre, con mucha seriedad y bastante cargada de disgusto, aunque poco a poco comienza a rolar al tipo que yo llamo "americano"...
"Mierda, Alfonso, si no fuera porque eres mi mejor hombre..." o bien eso de "A veces creo que te exijo demasiado, te mereces unas vacaciones..."
Veinte minutos despues los dos cerrabamos el local que contiene la empresa en relativa calma y armonía y nos ibamos de cañas.
Y es que no hay nada como ser el yerno del jefe, la verdad...

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